[Tomasita y el Gran Oso Negro]

por Mary Ann Duke
Ilustrado por Dave Coverly
Un cuento para leer juntos

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This story is in Spanish.


-¡Mamá! ¡Mamá! ¡Apúrate! ¡Ven afuera!-gritó Tomasita. -¡Ven afuera, Mamá. ¡Apúrate! ¡Hay algo que tienes que ver! ¡Ven--por favor!-


Entrando corriendo por la puerta de la cocina, Tomasita estaba sin aliento. -¡Hija, por favor!- dijo su mamá. -¿Qué es tan importante que tengo que salir ahora mismo a verlo?-

-¡Mamá, hay un gran oso negro detrás de la casa! ¿Quiero que vengas a verlo ahora mismo! Quiero que seas la primera persona que lo vea, Mamá.- Tomasita sonreía mientras tiraba del delantal de su madre.

-¿Que estas diciendo? ¿Un oso en el patio? ¡Oye, Tomasita! Tú sabes que siempre les he dicho a todos mis hijos que nunca digan mentiras. Así que, no empieces a mentir ahora, hija. Un gran oso negro--¡ya lo creo!

-Pero Mamá, no miento. De veras que hay un gran oso negro detrás de la casa. ¡Por favor, ven a verlo, Mamá! Mira, dame la mano, y no tendrás miedo.-


Entonces desapareció el ce&ntildeo fruncido de la cara de la mamá. -Pues, me parece que ayudaría si me dieras la mano, Tomasita,- dijo su mamá. mientras retiraba la olla con comida del fuego.

Silenciosamente bajaron las escaleras traseras del edificio. Cuando pasaron la esquina del edificio y podían ya ver el patio, su mamá empezó a fruncir el ce&ntildeo.

-Tomasita, no veo ningún gran oso negro en nuestro patio. ¿Estás intentando hacerme una broma?-

-¡Mamá!- dijo Tomasita, -Todavía no estamos allí. Realmente hay un oso, puedes estar segura de eso.- Entonces se&ntildealó con el dedo y dijo, -Mamá, ¿ves allá ese gran roble viejo?-

La mamá dijo, -Claro que veo ese roble viejo, pero no buscamos robles. Buscamos un gran oso negro detrás de nuestra casa.-

-Oh, Mamá,- dijo Tomasita, -El gran oso negro está detrás de ese gran roble viejo. Así que debes prepararte.-

Su Mamá empezó a actuar y temblar un poco como si tuviera miedo. -¡Tomasita! No quiero meterme sola detrás de ese árbol. ¿Me acompa&ntildeas?-

Sintiéndose muy importante en este momento, Tomasita se enderezó y dijo, -Claro que lo haré. ¡Yo no tengo miedo!-

-Oh, gracias, Tomasita,- dijo la mamá -Estoy muy contenta de tener aquí conmigo a mi ni&ntildea grande.-

Tomasita volvió a tomar la mano de su madre, y las dos valientemente dieron la vuelta al roble viejo. Fue entonces que lo vieron.

¿Qué crees que vieron? En el barro negro, Tomasita había aplanado una área grande con las manos.


Allí, con un palito, ¡había dibujado el contorno de un gran oso negro! Tenía los ojos grandes y una boca grande con muchos dientes, y tenía las patas levantadas y con garras.

Con una sonrisa tan grande como la de un oso, la mamá dijo, -Mira, ya entiendo; ¡ahora si veo ese gran oso negro! ¿Sabes lo qué yo hago a las ni&ntildeitas que me llevan a cazar osos detrás de la casa?-

La mamá levantó en sus brazos a Tomasita, y Tomasita gritó de gozo. -¡Les doy abrazos de oso!- dijo su mamá.

FIN

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